En Australia decidieron acabar con las carreras ilegales de autos (lo que conocemos como picadas) y, para ello, no dudaron en adoptar una medida definitiva: el secuestro y destrucción del auto del infractor. Desde el año pasado la Justicia rehabilitó el Vehicle Sanctions Scheme”, que prevé como primera sanción -además de la multa- la quita de las chapas patentes durante tres meses, lapso en el que el vehículo queda impedido de circular. Una vez rehabilitado, si el conductor reincide en las picadas dentro de los cinco años, su auto se destruye y la chatarra se vende y se destina a bien público, o bien se usa para “crash tests”. Al igual que su gran vecino, Nueva Zelanda, otro país con un alto standard en seguridad vial, ha adoptado esta medida.