El mes pasado fue promulgada la ley que agrava las penas para los delitos viales. No está de más aclarar algunos puntos, sobre todo cuando el mensaje que se dio fue que “ahora el que mata al volante va a ir preso porque la pena no es excarcelable”.

Separemos las instancias procesales. Lo que sucede inmediatamente después del siniestro vial que causó una muerte es el comienzo de la instrucción judicial. En este punto (y esto se aplica para todos los delitos), la norma general es que el imputado esté en libertad. La excepción a la regla la fija el Código Procesal Penal, que autoriza al juez a mantener detenido al acusado si con su libertad se facilita su posible fuga o puede entorpecerse la investigación.

Vayamos ahora más adelante: llegamos al juicio oral y a la condena. Una vez encontrado culpable, y según la nueva legislación, el conductor podrá ser condenado de 3 a 6 años de prisión si “se diere a la fuga o no intentase socorrer a la víctima, o estuviese bajo los efectos de estupefacientes o con un nivel de alcoholemia igual o superior a 500 miligramos por litro de sangre en el caso de conductores de transporte público o un gramo por litro de sangre en los demás casos. También es un agravante si estuviese conduciendo en exceso de velocidad de más de 30 kilómetros por encima de la máxima permitida en el lugar del hecho, o si condujese estando inhabilitado para hacerlo por autoridad competente”.

Ahora bien, ¿la nueva escala penal implica pena de prisión efectiva en todos los casos? Veamos lo que determina el Código Penal en su art. 26: “En los casos de primera condena a pena de prisión que no exceda de tres años, será facultad de los tribunales disponer en el mismo pronunciamiento que se deje en suspenso el cumplimiento de la pena”

Queda claro con la simple lectura de la norma que si el juez condena a 3 años puede suspender la pena: el legislador, evidentemente, no ha querido dejar a los magistrados sin opciones.

Finalmente, una comentario sobre el agravante del exceso de velocidad. De acuerdo con la nueva ley, embestir y dar muerte circulando a 130 kmh si la máxima es de 100 kmh constituye el mismo agravante ponitivo que la conduccción bajo influencia de estupefacientes o el abandono de la víctima. Para pensarlo.