Según un informe publicado por Pablo Tomino en La Nación (http://www.lanacion.com.ar/1987828-las-cifras-oficiales-un-eslabon-perdido), “En el podio de las peores rutas están la 9, con un 13.5% de los siniestros, la ruta 12 (7,71%) y la 14 (6,55%). Respecto de la cantidad de víctimas que murieron, la ruta 9 también encabeza el ranking de la más inseguras, con 12,35% del total de fallecidos, seguidas por la 12 (12,03%) y la 14 (8,37%)” .

 Son datos suministrados por la Agencia Nacional de Seguridad Vial que, si bien son incompletos para el análisis (no hay cantidades totales de víctimas ni de vehículos que transitan por  estas vías), permiten ver que las mayores concentraciones de muertes se dan en rutas que, en toda su extensión o en gran parte, son autopistas.  Esto parece desvirtuar la idea de que “con autopistas se soluciona el problema”. La infraestructura vial es una pata clave, pero si no está acompañada de la educación, del control y de la sanción, por sí sola no alcanza: estos datos lo confirman.