Francia ha adoptado una postura audaz en la seguridad vial de los niños: a partir del 22 de marzo, prohibió que los menores de 12 años anden en bicicleta sin casco. De lo contrario, se aplicará una multa de 90 € para los padres.

No es sorprendente que la ley francesa sobre el casco, que se acordó el año pasado, pero que acaba de entrar en vigor, se haya encontrado con reacciones a favor y en contra.

Un estudio australiano sobre más de 64.000 ciclistas, publicado el año pasado, encontró que los cascos reducen los riesgos de una lesión grave en la cabeza en casi el 70%. Este fue el argumento central de los impulsores de la nueva norma.

Los detractores, en cambio, sostienen que la obligatoriedad del casco dará lugar a una disminución del uso de la bici, lo que afectará negativamente la salud de la población. También existe el argumento de que los cascos “sólo son efectivos en la reducción de ciertos tipos de lesiones en la cabeza, a velocidades bajas y fuerzas menores” y que “la mayoría de las muertes (de los ciclistas) implican fuerzas muy superiores a las capacidades de los cascos. Las cuestiones relacionadas con las condiciones de las carreteras y la conciencia del conductor son más importantes que si el ciclista llevaba un casco “.

En cualquier caso, la ley ya está vigente. Los niños en Francia deberán usar casco si quieren subirse a una bicicleta.