En lo que va del año, los conductores y pasajeros de motos muertos en la región se duplicaron respecto del mismo período de 2016.  

La Generalitat propone más formación y tolerancia cero con el alcohol para reducir el preocupante repunte de la siniestralidad entre los motoristas que se está registrando en lo que va de 2017. Veintinueve conductores de moto o acompañantes murieron hasta este mes de julio, una cifra que casi duplica la del 2016 a estas alturas, cuando el balance provisional era de 15.

El análisis pormenorizado de los accidentes acontecidos hasta ahora arroja conclusiones significativas, como que en casi 7 de cada 10 siniestros el único implicado era el conductor (68%), y que, de esas situaciones, en torno al 60% el componente de velocidad fue decisivo.

Para Joaquim Forn, Conseller de Interior, “no es igual tener carnet que demostrar capacidad para conducir”. Por ello, el Govern solicita realizar modificaciones diversas con mención especial para el refuerzo de la formación teórica y práctica, y reducir al 0% el límite de alcoholemia para los motociclistas.  Forn ha remarcado dos líneas fundamentales para complementar la estrategia de reducción de accidentes, las relacionadas con el contenido legal y las infraestructuras, dado que “con la pedagogía no es suficiente”. De ahí que el Govern aproveche la incipiente tarea de modificación de la ley de seguridad vial para insistir sobre la necesidad de convertir en obligatoria la instrucción en autoescuela y proponer que no se permita la menor ingesta de alcohol a conductores de moto.