El francés Jean Todt es enviado especial de seguridad vial de la Secretaría General de las Naciones Unidas. Presidente de la FIA y ex CEO de Ferrari, visitó nuestro país en el marco de un taller de capacitación con autoridades locales y regionales y dialogó en exclusiva con mutandisonline.com

-¿Cómo encontró a la Argentina en su reciente vista?
La primera vez que visité Argentina fue en 1977 como co-piloto de rally en la Vuelta a la América del Sur. Desde entonces ha habido muchos cambios en todo el mundo. Debo decir que la Argentina ha dado grandes pasos en la seguridad vial, sobre todo con la creación de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (2008).  La adquisición de estadísticas de seguridad vial es un desafío en la mayoría de los países del mundo. Es una de las razones por las que una agencia líder dedicada a la coordinación de la seguridad vial (entre ministerios y departamentos), como la Agencia Nacional de Seguridad Vial, es crítica. Los países pueden mejorar la recopilación y notificación de datos fiables al asegurar la recopilación efectiva y sistemática de datos pertinentes. Esto significa que debe haber un entendimiento y uso común de definiciones, indicadores y metodología. Los datos de la ANSV reportados a nivel nacional en 2013 muestran 5.209 muertes y los informes de la OMS 5.619. Teniendo en cuenta las diferencias entre las estimaciones de la OMS y los informes de los países en otros países, la Argentina parece estar mejor encaminada, con una ligera diferencia entre el país notificado y la OMS estimada. Asimismo, tiene una de las tasas de mortalidad en carreteras más bajas de la región.

-Usted habla de coordinación como elemento básico. Argentina es un país federal, con 24 provincias, y cada una tiene sus propias normas de tránsito. ¿Qué papel debe cumplir la ANSV para unificar los criterios?
Creo que uno de los mayores desafíos para un país como Argentina es la coordinación entre sus muchas provincias. La ANSV tiene un papel crítico en la promoción de la armonización en todos los niveles: leyes, aplicación, capacitación, recolección de datos, etc.  También es aquí donde la adhesión y la aplicación de los Convenios de la ONU sobre seguridad vial tienen un papel clave. Estos instrumentos jurídicos son la base para hacer cumplir las leyes que abordan los principales factores de riesgo como el control del uso de casco, de los asientos para niños y de la velocidad, que por sí solos pueden disminuir significativamente el número de víctimas de accidentes de tránsito. La legislación nacional debe cumplir con las normas internacionales y luego ser transpuesta a los niveles subnacionales.

-¿Cuáles serían las acciones que usted reforzaría en nuestro país, en busca de resultados de corto plazo para la disminución de muertes viales?
No hay una solución “rápida”. La seguridad vial es una visión a largo plazo que tiene implicaciones intersectoriales, por ejemplo en materia de salud, medio ambiente, movilidad y desarrollo sostenible. El tema está evolucionando continuamente en términos de riesgos emergentes, innovaciones y demandas de los usuarios del transporte. Uno de los criterios más importantes para el cambio y el éxito en la seguridad vial es que el gobierno lo coloque como una de sus principales prioridades, creando una Estrategia Nacional de Seguridad Vial con una política clara de implementación, objetivos claros, recursos y financiamiento específico.