Copenhague es mundialmente famosa por su cultura de ciclismo. Con casi 400 kilómetros de carriles para bicicletas, el año pasado fue votada como la ‘Mejor ciudad para los ciclistas’ y ‘la ciudad más habitable del mundo’. Los daneses son bien conocidos por su amor por el ciclismo y las ciudades de todo el mundo están buscando formas de copiar este fenómeno.

Al recorrer la ciudad en bicicleta, podemos advertir algunas diferencias notorias respecto de la red de Buenos Aires.  En primer lugar, la ubicación de las ciclovias. Estas se encuentran en las avenidas y no en calles angostas en las que tienen que competir con los vehículos a motor por espacio de circulación y estacionamiento.

En cuanto a la separación del resto de los vehículos, las sendas para bicis son una extensión a lo ancho de la acera para peatones,  separada de ésta y de la calzada por un cordón o una línea blanca.

Una diferencia sustantiva es que, a diferencia de lo que ocurre en Buenos Aires, las ciclovías son “one way”: se circula en ellas en un solo sentido y no en doble mano. Dado que son anchas, hay espacio para el sobrepaso. Esta modalidad otorga mayor previsibilidad a automovilistas y peatones respecto del flujo de bicicletas.

Respecto de las conductas de los ciclistas, encontramos los mayores contrastes con nuestra ciudad. En Copenhague todos anuncian sus giros con el brazo, usan luces, y jamás violan una luz roja o invaden la senda peatonal.  Todo esto es, sin duda, producto de la educación vial que desde décadas se transmite en esta ciudad, así como de las sanciones para los infractores (en nuestro código de tránsito no se prevén penas para los ciclistas, algo que debería revisarse)

Toda vez que la bicicleta es el principal actor del tránsito (650 mil aseguradas, contra 625 mil autos en 2017), las obligaciones de los ciclistas son concretas, como lo son las sanciones por incumplir las normas.  A partir del 28 de marzo de 2014, los ciclistas de Dinamarca pueden recibir una multa por ir sin luces después de cierto tiempo del día; por usar un teléfono celular.;  por cruzar en rojo; por ir en contramano; por circular sobre la senda peatonal; por circular del lado izquierdo de la senda (el carril es sólo para sobrepaso), etc. También son susceptibles de que se les realicen pruebas de alcoholemia. En cuanto al casco, sólo es obligatorio para los niños.

Las cargo bicis, pensadas para llevar carga o nenes pequeños en un trailer, son muy comunes. Todos los trenes y el subte tienen vagones para llevar las bicicletas. A diferencia de lo que vemos en Buenos Aires, las bicicletas plegables casi no existen por aquí, ni tampoco la onda “ciclista hipster cool”: todos pedalean con naturalidad y sin poses.

En cuanto a los robos, éstos se producen. Las bicicletas deben tener grabado un código en el marco para contratar un seguro, y utilizar un sistema de bloqueo cuando se deja estacionada, de modo que la cobertura reembolse el precio de la bici.