Hace unos días, los medios dieron la noticia: un auto se partió en dos al chocar contra un árbol y sus 4 ocupantes murieron (https://www.clarin.com/sociedad/auto-partio-chocar-arbol-muertos_0_S1t3dzG3z.html)

Al margen del error humano que desencadenó el hecho, dos elementos quedan en evidencia con sólo observar la fotografía: claramente hay un diseño deficiente del camino y una falla estructural del vehículo.

En 2011, cuando la ONU lanzó la década de acción por la seguridad vial, estableció diferentes campos de acción. Uno de ellos fue “vehículos más seguros”, que apunta a que las automotrices fabriquen (sobre todo para los países pobres como el nuestro y no sólo en Europa, EEUU o Japón) automóviles preparados para absorber impactos. En resumen: que un auto se parta literalmente en dos habla de los materiales con los que fue construido.

Otro de los pilares señalados como clave por la ONU para la reducción de muertos en las rutas fue “caminos más seguros”. La foto también es elocuente: es inadmisible en términos de seguridad vial que una ruta esté flanqueada por árboles. Los árboles no perdonan, no se deforman ni se doblan: matan. Sería adecuado realizar una auditoría vial amplia en nuestro país para la identificación de escenarios como el de esta foto, absolutamente reñidos con un diseño seguro.