El primer ministro búlgaro, Boyko Borissov, despidió a tres ministros el pasado viernes por un accidente de autobús en el que murieron 17 personas: dijo que “los políticos deben asumir la responsabilidad del incidente”. Borissov también prometió que no habrá “ninguna protección ni ayuda para nadie” entre los  responsables del desastre del choque y adelantó que Bulgaria tendrá un nuevo organismo para monitorear la seguridad vial.

El hecho, que ocurrió el 24 de agosto, costó 17 vidas y dejó 21 personas heridas, algunas críticas. En el incidente, el autobús salió de la carretera cuando supuestamente el conductor excedió el límite de velocidad en un paso de montaña bajo una fuerte lluvia. Los investigadores determinaron que el mciro no estaba habilitado, que el estado de la carretera contribuyó al desastre, y que no hubo controles en el trayecto.

Mientras tanto, hoy en Salta murieron 8 personas en una ruta nacional. Estas víctimas se suman a las miles que, en lo que va del año, se produjeron en nuestro país como consecuencia de hechos de tránsito evitables. Lamentablemente, no es un tema de Estado: nadie asume la responsabilidad ni rinde cuentas por las muertes en nuestras rutas, pese a que los factores desencadenantes son los mismos