Para quienes dicen que las autopistas solucionan por sí solas la inseguridad vial, en la semana que pasó sucedió este grave hecho.

Un nuevo choque con muertos, heridos y pérdidas materiales cuantiosas se produjo este viernes en la AU Buenos Aires-La Plata. De la crónica periodística se extraen algunos indicios sobre los factores que desencadenaron el siniestro:
-Velocidad excesiva para un camino mojado. Los neocelandeces tienen una campaña clara, llamada “drive to the conditions”. Esto significa que, por caso cuando llueve, hay que ir mucho más despacio que lo que indican los carteles.
-No guardar la distancia entre vehículos, el famoso “tailsgating” que en otros países se controla electrónicamente y se sanciona.
-Carga mal estibada. El camión que choca pierde su cargamento, que cae en la mano contraria y genera las colisiones.  Es común ver camiones con contenedores apoyados en el remolque y no estibados, y hubo casos famosos de aplastamiento de vehículos por esta causa.
Al igual que en la Panamericana, o en la AU Córdoba-Rosario, por sólo citar dos casos, los siniestros viales graves son cosa de todos los días. Las autopistas son útiles para la movilidad y en principio beneficiosas para la seguridad vial: es obvio que se evitan las colisiones fontales, pero está probado también que una autopista genera un aumento considerable de la velocidad de circulación. Dependerá de los controles permanentes que el problema, en lugar de agravarse, se alivie.