El presidente Jair Bolsonaro mandó al Congreso un proyecto de ley para modificar el Código de Tránsito de Brasil, un país donde mueren 50000 personas al año en siniestros viales. Algunas de sus propuestas, que van a contramano de las recomendaciones de la OMS, de las buenas prácticas internacionales y de toda la bibliografía sobre seguridad vial, son las siguientes:

  • Duplica la cantidad de puntos de los conductores, de 20 a 40;
  • Desregula los exámenes médicos y la emisión del certificado de salud para la licencia de conducir;
  • Los vehículos en circulación continúan obligados a mantener la luz baja encendida en la ruta, pero con dos diferencias: ya no hay multa para los que no las enciendan y la exigencia es sólo para rutas doble mano;
  • Se reduce la multa para conductores sin casco;
  • Elimina paulatinamente el control electrónico de la velocidad.
  • Fin de la exigencia de examen toxicológico para conductores profesionales;
  • Prórroga de la validez de la licencia, de cinco a diez años para las personas hasta los 65 años. En el caso de mayores de 65 años, pasa de dos y medio a cinco años.
  • No habrá multa para quienes lleven a niños de hasta siete años y medio sin la sillita correspondiente.